Solemos ser personas que cuando deben guardar silencio; la rabia, tristeza, decepción, felicidad, emoción; sentimientos nos hacen hablar. Decir una verdad en medio de un chiste, decir una verdad en medio de una pelea, de una despedida, de un encuentro... Esos sentimientos que te impulsan a gritar lo que sientes y piensas sin darte un respiro, aunque el momento no sea el indicado.
A veces me pregunto, si a final de cuentas vas a decirlo, ¿que importa cuando lo digas? Ay, ahora comprendo que si importa. A veces por hablar cuando es hora de callar caemos en problemas como responderle a tus padres cuando no se debe (¡Esto siempre me pasa!); revelamos aquellos secretos que estaban guardados, como en medio de un juego confesar que esa persona te gusta (¿A quien no le ha pasado? Escaparse un "me gustas".); rompemos ilusiones y corazones, como cuando la rabia, decepción y tristeza no te dejan medir tus palabras, así sean solo producto de tus emociones y no la verdad, así sea cierto pero no conocido... Así sea lo que sea, palabras que hieren y no sé logran borrar. Palabras que son la causa de tantas depresiones, de tantas ilusiones rotas, de tantas consecuencias mas grandes que ellas mismas. ¿No lo crees?
Lamentablemente, no conozco persona capaz de amarrar sus palabras aunque el momento te diga. "Dilo. No te lo guardes.", "Dile como son las cosas en realidad", ese momento que te cansas de guardar silencio, suspirar y soportar. No conozco persona y tampoco conoceré. Ay, humanidad idiota, ¿cuando aprenderás a guardar silencio aunque cueste en los momentos de rabia? Ay, persona mía, ¿cuando aprenderás a callar y dejar de equivocarte? Ay, terrícolas, nunca terminaremos de aprender, nunca terminaremos de unificar equitativamente esos viejos y repetidos dichos como: "El que mucho habla, mucho hierra". "Es misiero callar cuando se debe hablar", "Sobre lo que no se puede hablar, es mejor callar", "El sabio calla y el ignorante habla", "Todas las desgracias de los hombres provienen por no hablar claro", "El hombre que no sabe callar, tampoco sabe hablar"... Podría gastar hojas escribiéndoles todas aquellas frases que he escuchado, ciertas pero completamente subjetivas. Pueden darte un consejo o pueden afirmarte que estas en lo correcto, cuando no es así. Todo lo resumo en un versículo bíblico.
Eclesiastes 3:7 "Tiempo para hablar y tiempo para callar"
No nos equivoquemos siempre con lo mismo, dejemos de ser tan altivos y charlatanes o tan timidos y callados, bailemos al son de estos dos tiempos...
"Callar cuando se debe callar, hablar cuando se debe hablar; porque el que mucho calla mucho esconde y el que mucho habla mucho revela; porque el que mucho calla mucho aburre y el que mucho habla mucho irrita..."
