jueves, 28 de noviembre de 2013

Calla cuando debes callar, habla cuando debes hablar.

Solemos ser personas que cuando deben guardar silencio; la rabia, tristeza, decepción, felicidad, emoción; sentimientos nos hacen hablar. Decir una verdad en medio de un chiste, decir una verdad en medio de una pelea, de una despedida, de un encuentro... Esos sentimientos que te impulsan a gritar lo que sientes y piensas sin darte un respiro, aunque el momento no sea el indicado.

A veces me pregunto, si a final de cuentas vas a decirlo, ¿que importa cuando lo digas? Ay, ahora comprendo que si importa. A veces por hablar cuando es hora de callar caemos en problemas como responderle a tus padres cuando no se debe (¡Esto siempre me pasa!); revelamos aquellos secretos que estaban guardados, como en medio de un juego confesar que esa persona te gusta (¿A quien no le ha pasado? Escaparse un "me gustas".); rompemos ilusiones y corazones, como cuando la rabia, decepción y tristeza no te dejan medir tus palabras, así sean solo producto de tus emociones y no la verdad, así sea cierto pero no conocido... Así sea lo que sea, palabras que hieren y no sé logran borrar. Palabras que son la causa de tantas depresiones, de tantas ilusiones rotas, de tantas consecuencias mas grandes que ellas mismas. ¿No lo crees?

Lamentablemente, no conozco persona capaz de amarrar sus palabras aunque el momento te diga. "Dilo. No te lo guardes.", "Dile como son las cosas en realidad", ese momento que te cansas de guardar silencio, suspirar y soportar. No conozco persona y tampoco conoceré. Ay, humanidad idiota, ¿cuando aprenderás a guardar silencio aunque cueste en los momentos de rabia? Ay, persona mía, ¿cuando aprenderás a callar y dejar de equivocarte? Ay, terrícolas, nunca terminaremos de aprender, nunca terminaremos de unificar equitativamente esos viejos y repetidos dichos como: "El que mucho habla, mucho hierra". "Es misiero callar cuando se debe hablar", "Sobre lo que no se puede hablar, es mejor callar", "El sabio calla y el ignorante habla", "Todas las desgracias de los hombres provienen por no hablar claro", "El hombre que no sabe callar, tampoco sabe hablar"... Podría gastar hojas escribiéndoles todas aquellas frases que he escuchado, ciertas pero completamente subjetivas. Pueden darte un consejo o pueden afirmarte que estas en lo correcto, cuando no es así. Todo lo resumo en un versículo bíblico. 

Eclesiastes 3:7 "Tiempo para hablar y tiempo para callar"

No nos equivoquemos siempre con lo mismo, dejemos de ser tan altivos y charlatanes o tan timidos y callados, bailemos al son de estos dos tiempos...


"Callar cuando se debe callar, hablar cuando se debe hablar; porque el que mucho calla mucho esconde y el que mucho habla mucho revela; porque el que mucho calla mucho aburre y el que mucho habla mucho irrita..."

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Orgullo...

El terror de toda relación, aquel que impide el perdón y por ende la reconciliación. Destructor de sentimientos. Nublador de la razón. Endurecedor del corazón. Veneno para los huesos. Complemento de la ignorancia. Eso es el orgullo, aquel que empieza como una actitud y se convierte en odio, un fuego ferviente que no purifica sino quema y destruye hasta los tuétanos de cada hueso que conforma al humano.

El orgullo, aquel que te dice "¿Para qué pedir perdón? Tu tienes la razón", aquel que te vuelve arrogante e hiriente. Te detiene de decir lo que sientes porque te preocupa más mantener tu postura firme y digna. Pero recuerda que la dignidad no es igual que el orgullo. Dignidad proviene del latín "digno" que significa valioso, racional, hacerse respetar, con decoro, sinónimo de excelencia. Digno es el polo contrario de orgullo, ¡Dejen de excusarse con mayor calumnia!. ¿Es dignidad no orgullo? Por favor, a veces ni conocemos las características de una persona digna. 

Son arrogantes, con un "auto-estima elevado", se vuelven amantes de la soledad. Como decía Nervo: "Si eres orgulloso conviene que ames la soledad; los orgullosos siempre se quedan solos"... Siempre se quedan solos, porque el orgullo no les permite amar por completo, perdonar y ser libre, humillarse, dar sabiendo que no recibirás, no lo permite. ¿Como amar si el orgullo reina en tu alma y tu mente? ¿Como amar y entregarte a una persona que prefiere la arrogancia antes que a ti? Un día Francois de la Rochefoucauld escribió "El orgullo no quiere deber y el amor propio no quiere pagar". Ahora comprendo a que se refería cuando lo escribió.

"¿Por qué soy orgulloso?" Muchos responden esta pregunta con simples excusas "Soy así", "La vida me obligo a ser así". Muchos se creen la mentira de que es una simple actitud, pero se olvidan que se vuelve un sentimiento destructor, una costumbre, un daño colateral. Muchos creen que es una simple actitud pero se olvidan que llegara el momento donde será tanto el orgullo y el tiempo viviendo con él que es difícil soltar esa bolsa de piedras que cargan en la espalda, ese ancla que los hunde a las profundidades del mar. Algunos pensaran que soy exagerada pero soy testigo de como relaciones, familias, amistades y hasta la vida misma es destruida y arruina por esa "simple actitud". Por no doblegarse ante nada y nadie, no pedir perdón, excusar o justificar sus errores para no aceptarlos; acciones y actitudes que conllevan a una situación catastrófica. Esta simple actitud puede hasta llevar a la muerte. Como aquel hombre que no pidió perdón ni se arrepintió y fue asesinado. ¿Pueden comprender lo grave que es ser orgulloso?



¿Que prefieres? ¿Ser orgulloso o ser feliz? ¿Vivir o morir? ¿Que prefieres? ¿Ser arrogante o ser humilde? ¿Soledad o compañía?


"Esta es mi soledad, a donde no alcanza la envidia,
sí, mi orgullo, tan simple como desnudarse ante el sol..."
-Luis Alberto Costales.